Cinco minutos con Beatriz Montañez
“He tenido mil trabajos”
La periodista y Gran Wyoming se hacen cargo de actualidad en El intermedio. Cuentan, a su manera, lo mejor del día y ella alucina con los chistes del jefe.
Te habrán repetido cientos de veces que pareces china. ¿Hay algo de cierto?
¡No, no! Pero estoy acostumbrada a que me lo digan desde pequeña en el colegio. Mi padre tenía aspecto de japonés y mi madre siempre me disfrazaba de geisha en los carnavales de mi pueblo, en Almadén, Ciudad Real. ¡Y con el mismo vestido todos los años!
Vamos, que siendo manchega no respondes al perfil de Dulcinea del Toboso…
Soy consciente de ello. De hecho cuando entro en locales típicos de Madrid siempre me hablan en inglés. Aunque el asunto cambia mucho si hablamos de gastronomía… ¡me encanta el queso de mi tierra!
Entonces, aprecias tus raíces, aunque te fuiste de casa muy jovencita, con apenas 15 años. ¿Qué te dijeron tus padres?
¡Pues imagínate! Soy hija única y mi padre murió cuando tenía 4 años, así que mi pobre madre temía lo que me pudiera ocurrir. Me marché en contra de su voluntad, pero entendió que era bueno para mi formación salir y tomar contacto con el mundo porque entonces era muy introvertida.
Y te dio por viajar: Tokio, Milán, Los Ángeles… ¡Vaya saltos!
Me aburre estar mucho tiempo en el mismo sitio. Es un problema y también una virtud: necesito estar moviéndome, aprendiendo, alimentándome de la vida.
Siempre de un lugar a otro. ¿De qué vivías?
Trabajé de camarera y en otras cien mil ocupaciones más, como cargar cajas de móviles en Los Ángeles. También fui modelo, lo que me ayudó a pagarme la carrera de Periodismo en EE.UU. y me permitió seguir viajando.











