-
Su sonrisa seductora, su arrolladora voz y su físico espectacular han cautivado a miles de mujeres. Gracias Eduardo Montenegro, su papel en Pura sangre, conquistó a público y productores. Tanto que ahora Televisa lo ha llamado para hacer una participación en Mañana es para siempre, la versión mexicana protagonizada Fernando Colunga y Silvia Navarro.
-
-¿Es cierto que vas a encarnar a un ex novio de Fernanda?
-Desconozco el personaje que me darán, pero estoy muy satisfecho con la oportunidad. Sólo pienso en desempeñar mi trabajo lo mejor posible. Luego volveré a Colombia para continuar grabando Las trampas del amor.
-
-En esta última novela interpretas a un hombre cuyo afán de manipulación no tiene límite. Un papel muy distinto al de Eduardo...
-Sí, y eso es algo que me llena. De esa manera tengo la opción de sacar lo que menos me agrada de mi personalidad. Esa parte negativa que todos tenemos y nos esforzamos en ocultar.
-¿Qué hace Rafael Novoa cuando no está en los platós?
-Mi vida es absolutamente normal. Me encanta quedarme en casa, disfrutar de mi familia y de mis amigos; y también salir a restaurantes .
-
-Algunos compañeros han probado suerte como empresarios. ¿Te llama la atención ese campo?
-Sí, hace un tiempo cerré un restaurante y acabo de abrir otro. Incluso estoy barajando la posibilidad de crear otros negocios. El medio en el que trabajo es inestable y esto no es Hollywood. Hoy vivo de la actuación, pero no sé lo que me deparará el futuro y uno tiene que estar respaldado.
-
-¿Por qué decidiste ser actor?
-Nadie de la familia me inculcó esta pasión. Soy el único de mis cuatro hermanos que se dedica a esto, me gustó desde pequeño... Mis padres siempre fueron muy cinéfilos, eso me marcó. Además, siempre me interesaron el teatro y el cine.
-¿Tu mayor apoyo es la familia?
-Sin duda, mi madre es mi fan número uno. Al principio, en casa no me comprendían, pero…
-
-¿Cuáles son tus metas?
-Llegaré hasta donde Dios y la vida me permitan. No lucho por marcharme a Hollywood. Si puedo, estupendo; aunque, si no es así, no me voy a frustrar.
-Eres feliz con lo que tienes…
-Sí, mucho. La vida es como el agua, hay que dejarla correr y ella te guía por un camino.
-¿Te consideras exigente?
-Sí, siempre me preocupo por analizar el resultado de lo que hago.
-
-¿Y aprendes de los errores?
-Claro, es la mejor forma de crecer y evolucionar. Si sacas enseñanzas de lo bueno y lo malo que te ocurre a lo largo del día, siempre saldrás ganando.
-Cuando te acosan los problemas, ¿te derrumbas con facilidad?
-Sufro, pero me repongo rápido.
-¿También eres riguroso a la hora de escoger a una mujer?
-No, no soy de los que tiene un prototipo de chica. En lo primero que uno se fija es en el físico, pero lo que suele enamorarme es la esencia de la persona.
-¿Compartes tu vida con alguien?
-No. Eso sí, cuando llegue, será la mujer que merezca gozar de mi corazón.
-
-¿Has estado enamorado en muchas ocasiones?
-Siempre que he tenido pareja. Debo reconocer que soy muy pasional y enamoradizo. No obstante, la vida se compone de aciertos y desaciertos.
-¿Te asusta la soledad?
-Para toda la vida, sí. Sin embargo, en este momento estoy bien y disfruto de ella.
-
-¿Cómo te ves de aquí a unos años?
-Me encantaría tener hijos, una mujer que me quiera y, sobre todo, tranquilidad. A Dios nunca le he pedido riqueza ni grandes bienes materiales; sólo paz.
-¿Te gustaría formar una familia tan numerosa como la tuya?
-Me planteo un mínimo de dos hijos y un máximo de tres.
-
-¿Prefieres las niñas a los niños?
-Los niños inquietos son divinos, pero por las niñas siento una debilidad especial. Son más dulces; y es que, en general, me muero por todas las mujeres (risas).
-¿Te han abrumado tus fans en alguna situación?
-Sí, las mujeres son muy lanzadas y me pongo rojo con facilidad. Un día, estando en un bar con unos amigos, se me acercó un grupo de chicas y me tocaron el trasero delante de sus maridos...